Quítame el castigo de no estar contigo, porque eres testigo si te digo que me azotas con un látigo cada vez que dices "no", cada vez que borras tu sonrisa y de la nada caminas mas deprisa. Aunque a mí nunca me importe cuanto lejos nos separe, o cuantos micros tomaré yo siempre ahí estaré. Velaré que nada malo te suceda, me sentaré al frente de tu vereda y haré todo en cuanto pueda con tal de verte bien. Muy bien, escucha esto mientras tu cabello peinas, para mi no hay nada, solo lo que quiera mi rey.