Cuando lo conocí estaba sumergida en el mar de Cocol
en esa tristeza desequilibrada que me presionaba las sienes hasta el cansancio
esa moribunda sensación que parecía no terminar:
una vez más, un clavo sacó a otro clavo…
en esa tristeza desequilibrada que me presionaba las sienes hasta el cansancio
esa moribunda sensación que parecía no terminar:
una vez más, un clavo sacó a otro clavo…