Antes de conocerlo, era una mujercita gris, pero autosuficiente, hermosa e inteligente.
Ahora, dos años después era una versión pervertida de lo que solía ser.
Me había convertido en una persona desdeñosa, alguien que no sabía gratificar a otros, que siempre buscaba el placer propio.
Merecía placer, merecía dejar de sufrir… y por sobre todas las cosas: no podía parar de imitarlo.

Donde estas amor? que no logro hallarte